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TERAPIA PARA EL ALMA | ¿Cómo estás? Pero de verdad

TERAPIA PARA EL ALMA | ¿Cómo estás? Pero de verdad
Está bien no estar bien

¡Hola!, ¿Cómo estás?

A diario nos preguntan cómo estamos… al despertar nuestra familia o pareja, al comprar el pan, en el trabajo, nuestros amigos.. Pero, no solemos decir la verdad ¿no? Solemos responder: ¿Bien y tú? sin pensar ni siquiera en cómo estamos de verdad.

¿Y si cambiamos eso? ¿Y si normalizamos decir cómo de verdad nos sentimos a la gente de nuestro alrededor, a la que nos acompaña día a día? Obviamente no te digo que le cuentes al panadero tus problemas, pero sí que te desahogues de lo que te agobia, de lo que te hace estar mal con tu familia, con tus amigos, con algún compañero de trabajo o de estudios con el que te lleves bien.

Ojalá siempre poder responder -estoy bien- y que sea verdad, pero no somos robots, ni súper héroes, somos personas que tenemos que sentir todos los sentimientos y lidiar con ellos. Y si compartimos esos sentimientos, quizás nos podemos ayudar unos a otros a sobrellevarlos, a calmar lo que nos ansía y nos preocupa. Quizás si normalizamos no estar bien las 24 horas del día, los 7 días de la semana, empezaremos a comprender que está bien no estar bien.

Pero María, ¿por qué hablas de esto sin venir a cuento? Pues porque viene a cuento y mucho, porque para encontrar la luz y la calma, es necesario sentir todas las emociones, sentirlas, aceptarlas y procesarlas. Es necesario reconocer que es lo que nos causa estrés, desazón o tristeza y saber qué nos trae la calma y la luz. Solo así podremos atraer la luz y alejar la oscuridad.

Ojalá normalizar la salud mental, ojalá normalizar tener días buenos, regulares y malos. Ojalá nos podamos quitar la máscara del -estoy bien- , la máscara que nos aísla de los demás que no nos dejar decir, -hoy estoy mal-.

Ojalá no machacarnos por no estar feliz todo el rato. Ojalá ser capaces de desahogarnos cuando es necesario. Porque a todos nos pasan cosas que nos hacen sentir de mil maneras diferentes, y está bien no estar bien. Está bien, desahogarse, quedarse a gusto, coger fuerzas y tirar de nuevo para delante. Está bien reconocer que no eres un dios irrompible, está bien tener amor propio y aceptar que nadie es perfecto. Está bien, está bien.

Está bien no estar bien.

Recuerda: no te olvides de sonreír. Hasta el mes que viene.

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