En Delampa los años son añadas. La madurez se mide en barricas. Y el tiempo de la juventud, en sabor. Las bodegas en Jumilla de Delampa son centenarias.
Cuando hablamos de vinos, las edades importan. Por eso las cuidamos tanto. La edad, que es un comienzo, se transforma en transmisión de tradiciones, de valores, de gusto por la vida desde las raíces. Cuando la edad la mides en generaciones, y en Delampa llevamos tres, la edad es progreso y evolución.
Cada uno de nuestros vinos parte del esfuerzo que, en 1921 empezó con las manos de Julián Santos Martínez. En Jumilla. Eligiendo cepas. Buscando recovecos para domesticar tierra y sol.
El vino lleva trabajo y gusto por él. Y todo ese esfuerzo no tiene más sentido que compartir. Parar al final de la jornada y sentirte recompensado cuando, al alzar la copa, la vida sonríe.
Nuestros vinos no sienten nostalgia por tiempos pasados. Porque supimos aprender de ellos hasta conseguir creaciones únicas.
Y tanto creemos en ellos que los ofrecemos en catas, en maridaje, en compañía. Para el caminante, para el buscador de tesoros y para quien, simplemente, reconoce la vida y sus deleites.
Porque, si algo tienen nuestros vinos, es amor. Desde la cepa a la copa.
Encuentra lo mejor para tus sentidos. Los Delampa más distinguidos:
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